A pesar de las intensas lluvias de ayer, el taller NUTRISOIL se celebró con gran éxito, reuniendo a expertos del mundo de la agricultura, la gestión de residuos y la sostenibilidad. El evento se centró en la importancia de una nutrición rica del suelo, destacando que alimentar bien la tierra nos beneficia directamente y contribuye a la sostenibilidad del planeta. La jornada también giró en torno a la integración de una economía circular, una temática esencial para garantizar un uso eficiente de los recursos y minimizar los residuos en el sector agrícola.
Durante el encuentro, los asistentes se dividieron en tres grupos de trabajo —Comunidad Urbana, Residuos y Suelo Agrícola— para analizar los objetivos para el año 2030, los principales obstáculos y las soluciones para superarlos en cada uno de estos ámbitos.
Comunidad Urbana
El grupo de la Comunidad Urbana se fijó como objetivo fomentar un cambio de valores sociales, subrayando la necesidad de concienciar a la población sobre el papel crucial de la agricultura en la protección de la biodiversidad. Así mismo, se propuso avanzar hacia un modelo de autosuficiencia alimentaria a pequeña escala, capaz de satisfacer las necesidades de las comarcas y pueblos con los recursos locales.
Entre los obstáculos identificados se encontraban las estructuras neoliberales y capitalistas, las normativas gubernamentales poco adaptadas y la desconexión social con el medio rural. También se señaló la resistencia al cambio y los costes económicos y sociales que esto conlleva.
Para abordar estos retos, se propusieron soluciones como el desarrollo de nuevos modelos económicos más sostenibles, la creación de certificaciones de calidad y el fomento de la conexión entre el medio urbano y el rural a través de iniciativas participativas.
Gestión de residuos
En cuanto a la gestión de residuos, el grupo se fijó como objetivo mejorar la gestión en todas las etapas de valorización, desde la recogida y la producción hasta el producto final. En este ámbito, la economía circular se destacó como un concepto fundamental para asegurar que cada etapa del proceso sea eficiente y sostenible. La proximidad, la calidad y la incorporación de tecnologías innovadoras se marcaron como valores transversales en todo el proceso.
Las normativas cambiantes y a menudo poco adaptadas, la variabilidad en la calidad de los materiales y los costes de gestión fueron identificados como obstáculos principales. Para superar estas barreras, se propuso la creación de indicadores de calidad, así como el establecimiento de tasas que penalicen la mala calidad y de incentivos para los productos de calidad superior. La sensibilización de productores, gestores y ciudadanía también se presentó como una estrategia esencial para avanzar en este ámbito.
Suelo agrícola
El grupo de Suelo Agrícola destacó la necesidad de promover un cambio socioeconómico que incluya pedagogía, el uso de recursos profesionales juveniles y una mayor cohesión entre todos los implicados en el sector. Se identificaron obstáculos como las normativas poco claras, el alto coste de la maquinaria, los efectos del cambio climático y la limitada disponibilidad de agua, dificultades que ponen en riesgo la sostenibilidad del suelo agrícola.
Entre las soluciones propuestas se incluyó la creación de redes locales de venta directa para asegurar la rentabilidad del producto de proximidad y la concienciación de los consumidores para que valoren los productos de pequeños productores locales. También se subrayó la importancia de transmitir conocimientos del campo a las nuevas generaciones, con el objetivo de mantener vivo el conocimiento agrícola y reforzar la conexión entre ciudad y campo.
Una jornada enriquecedora y de gran impacto
El taller NUTRISOIL fue un espacio productivo y revelador para analizar los diferentes puntos de vista que confluyen en la sostenibilidad del suelo y la agricultura, con una economía circular como punto clave. Los participantes destacaron que eventos como este, que reúnen voces y perspectivas diversas, son esenciales para entender mejor los retos complejos de la sostenibilidad y avanzar conjuntamente hacia soluciones prácticas e innovadoras.
Después de las ponencias y debates, los asistentes disfrutaron de una comida vegetariana con propiedades antiinflamatorias, preparada por Elisenda Casanovas, una opción que resaltó el enfoque saludable y consciente de la jornada. A continuación, se celebró un concurso en el que los participantes debían distinguir diferentes tipos de cultivo de boniato únicamente a través del gusto, una actividad que aportó un toque lúdico a la sesión y permitió reflexionar sobre la diversidad de cultivos.
En conjunto, fue una jornada muy enriquecedora e inspiradora, que permitió conectar con la realidad agrícola actual y tomar conciencia de los desafíos y oportunidades en el camino hacia una agricultura más sostenible y respetuosa con el medio ambiente.