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Los efectos de una DANA
Las riberas naturales y la importancia de la vegetación

La reciente DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) que ha afectado a Valencia es un claro ejemplo de cómo la conservación o destrucción de las riberas puede influir en los impactos de estos fenómenos meteorológicos extremos. Las intensas lluvias asociadas a una DANA pueden provocar inundaciones severas, y en estas situaciones las riberas naturales con vegetación actúan como un amortiguador natural. Cuando este entorno está degradado o edificado, el riesgo de inundación y daños aumenta considerablemente.
Cuando se destruye o se construye demasiado cerca de las riberas, los espacios naturales que tienen la función de retener y absorber el agua se reducen, lo que hace que el agua no pueda infiltrarse de manera natural y se desvíe hacia las zonas urbanas. En el caso de Valencia, la presencia de áreas urbanizadas junto a ríos y zonas húmedas puede haber favorecido las inundaciones, ya que el suelo impermeable (como el asfalto o el cemento) impide que el agua se filtre, añadiendo presión sobre el sistema de alcantarillado y las infraestructuras urbanas.
Cómo las riberas con vegetación podrían haber ayudado
- Absorción del agua de lluvia: Las riberas naturales con vegetación podrían haber ayudado a absorber parte del agua, lo que habría reducido el caudal de agua que llegaba directamente a las zonas urbanas, minimizando así las inundaciones.
- Retención de sedimentos y control de la erosión: Con la vegetación, los suelos ribereños habrían sido más estables, lo que habría ayudado a retener el agua y a evitar que los sedimentos desestabilizaran los cauces de los ríos. Esto es especialmente relevante en episodios de DANA, donde las lluvias torrenciales pueden aumentar la erosión de las riberas desprotegidas y hacer que el agua arrastre una gran cantidad de sedimentos.
- Desviación del flujo de agua de forma natural: Las zonas ribereñas con vegetación a menudo tienen depresiones y otras características naturales que ayudan a redirigir el agua hacia zonas con menor riesgo de inundación. En cambio, cuando se urbanizan estas áreas, se modifican los cursos naturales y se desvían las aguas pluviales hacia zonas residenciales o comerciales, provocando daños materiales.
- Adaptación al cambio climático y mitigación de los impactos: En un contexto de cambio climático, se prevé que fenómenos como las DANAs sean más frecuentes e intensos. Las riberas naturales con vegetación ayudan a enfrentar los efectos del cambio climático porque pueden retener agua en épocas húmedas y liberarla en épocas más secas, manteniendo el caudal de los ríos más regular. Sin estos espacios, el ciclo hídrico se desequilibra y se agravan los impactos de las lluvias torrenciales.
El caso de Valencia y la importancia de preservar las riberas
El episodio de DANA en Valencia ha demostrado cómo la urbanización excesiva de riberas o zonas cercanas a los ríos puede tener graves consecuencias para las personas, las propiedades y el medio ambiente. Los daños y problemas de infraestructura que se han experimentado podrían haberse atenuado si las riberas del río Turia y otras zonas húmedas del área metropolitana de Valencia se hubieran preservado con vegetación autóctona. Así pues, esta DANA pone de relieve la necesidad urgente de conservar y restaurar las riberas naturales para mitigar los efectos de los fenómenos meteorológicos extremos, aumentar la capacidad de respuesta de los ecosistemas y proteger las zonas urbanas de los impactos devastadores de las inundaciones. Preservar estos espacios naturales no solo es una medida ecológica, sino que también se convierte en una estrategia para proteger a las personas y las infraestructuras en eventos climáticos como el que ha sufrido Valencia.8/11/2024